Historias villa de ramos

Published on May 1st, 2017 | by RevistaLaCorriente

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Nuestra Señora de los Ramos: un culto mariano en el Altiplano

Julio Iván Cabello Díaz de León

El siguiente artículo intenta concretar un panorama general sobre las imágenes religiosas que han sido veneradas en procesiones y actos religiosos, y que por los continuos ataques y saqueos por parte de bandoleros fueron llevadas a Matehuala y Ojocaliente, Zacatecas, para su resguarde y protección, como fue el caso del Santo Cristo y Nuestra Señora de los Milagros de los Ramos o Nuestra Señora de los Ramos, como es conocida hoy en día.

Desde la fundación de Villa de Ramos en 1608, la migración de mineros, mercaderes y sacerdotes a este mineral se fue acentuando por la riqueza argentífera con la que llegó a contar el Real de Ramos. Una de las características que dieron forma al asentamiento minero fue el uso de indios, mestizos, negros y mulatos para el laboreo de las minas, que al paso de los años se convirtió en la principal población del centro minero. Al construirse el segundo templo en 1612 ya se habían fundado las primeras cofradías que se instalaron en la primitiva iglesia que fue demolida en 1610, debido a que la ermita se encontraba sobre una rica veta de plata, siendo beneficiado el bachiller Pedro Luarte de Ávila. Ya desde entonces se encontraban las primeras cofradías bajo los títulos siguientes: la del Santísimo Sacramento, Virgen del Rosario, Nuestra Señora de las Ánimas y la Santa Veracruz.

Sobre ésta última cofradía llama la atención lo que señala el historiador José Francisco Pedraza, que la Santa Veracruz gestionó los fondos necesarios para la adquisición de una imagen del señor crucificado y de la virgen para realizar los actos y procesiones ordenadas en sus estatutos. Pedraza no brinda más datos sobre la imagen de la virgen, lo que me hace suponer que alude a Nuestra Señora de los Ramos, pues no se tiene ningún dato de otra virgen que se haya venerado en el centro minero desde su fundación, a excepto de una imagen de la Guadalupana pero ésta fue realizada a principios del siglo XIX.

Uno de los aspectos que, a la par de la población, componían el centro minero del Real de Ramos, es el de su devoción. Como se señaló, es de destacar que las primeras imágenes que se llegaron a venerar se referían precisamente al señor crucificado y la virgen. La imagen del Santo Cristo que se veneró en el Real de Ramos durante 28 años hubo necesidad de trasladarlo a Matehuala en 1640 para su resguardo. Por lo que se le empezó a conocer en un inicio como el Señor Crucificado del Valle de los Medellines, y después con el título de El Santo Cristo de Matehuala.

Algunos de los rasgos que caracterizaron al Santo Cristo radican en el material con el que fue elaborado, por la época se podría pensar que fue de madera u otro material. Cuenta con una altura de 1.85 metros, elaborado de cañita de maíz, pelo natural para las pestañas superiores mientras que las inferiores son fingidas y sin contar el peso de la cruz, que no sobrepasa los diez kilogramos, fue considerada como una de las esculturas más veneradas de Ramos. En el caso de la virgen, que por cierto llevaba el nombre de Nuestra Señora de los Milagros de los Ramos, hoy en día es conocida por los católicos potosinos y zacatecanos como Nuestra Señora de los Milagros de Ojocaliente, siendo una de las esculturas más bellas e interesantes de la región.

Fabricada al igual que el Santo Cristo de pasta de maíz, la virgen cuenta con una altura de media vara, o sea aproximadamente de 45 centímetros. Además, resulta revelador el color de su piel y cabellera, pues a diferencia de la virgen morena, ésta es rubia. Lo que nos hace suponer que en un inicio tuvo gran fervor entre los españoles y criollos. Aunado a ello, su resplandor que parte de la base gira alrededor de su figura dándole un seguimiento casi circular, además al final de cada brillo del resplandor la remata una estrella y una flor respectivamente, con piedras ricamente labradas. En lo correspondiente al pedestal en la que se encuentra asentada la Milagrosa, al parecer de plata, se encuentra invertida y deja entrever un ángel deteniendo con ambas manos a dos dragones. Se encuentra una media luna de oro postrada a los pies de la virgen, en la que también rematan dos estrellas en sus filos.

A mediados del siglo XIX, la virgen de los Milagros fue robada de la parroquia de Ojocaliente, lo dramático ocurrió cuando desprendieron a la virgen del pedestal y, junto con ello, el resplandor. Por lo que hubo necesidad de invertir la base para asentarla nuevamente ya que la parte original de donde fue desprendida no se pudo reparar. De aquí la confusión del feligrés que llega a visitarla pues con gran facilidad se desconcierta al contemplar la base, pues no encuentra la forma ni el sentido de las figuras que ornamentan el tan mencionado pedestal. Sobre la profanación de la virgen es importante destacar dos aspectos, el primero, sobre la creencia de un tesoro dentro del pedestal, y el segundo, sobre el significado que toma la presencia del dragón en la escultura de la virgen. De acuerdo con la historiadora Sonia Corcuera, el significado del dragón en la iconografía y la literatura es para recordarle al hombre que la vida es la suma de innumerables dificultades que hay vencer, pero también aparecen como guardianes de los tesoros escondidos. Por ello es necesario vencer al dragón para obtener el premio o el tesoro, que no es otra cosa que la inmortalidad y no la riqueza material, como creyó el sacrílego de la Milagrosa. El dragón es el símbolo del mal, de las tendencias demoniacas y de las tentaciones en la iconografía y en la literatura cristiana. Aunque no necesariamente estos aspectos negativos del dragón son los únicos que se conocen, pues la carga, concepto y simbolismo del dragón es ambivalente; por ejemplo, en la tradición de Oriente (de la que el cristianismo tomó tantos elementos), las tendencias adversas pueden ser neutralizadas por que la bestia hace suyos distintos aspectos de un símbolo único: el del principio activo y creador. El dragón es potencia de vida y de manifestación creadora.

Resulta interesante cómo fue que la virgen se convirtió en la principal imagen de veneración en el culto católico del Altiplano. Si bien, el municipio zacatecano de Ojocaliente es un rincón de tradiciones y costumbres del sentir más popular, ya sea de corte civil o religioso, en el que se puede mencionar desde el más patriótico sentimiento hasta el más mítico relato de los acontecimientos que ha dado forma e identidad a sus pobladores. Entre los relatos que se cuentan destaca el de la leyenda de Nuestra Señora de los Ramos, la cual hubo necesidad de trasladar hacia la parroquia de Ojocaliente a consecuencia de una reparación en una de las capillas donde se le rendía culto. De manera tal, que cuando se terminó la compostura un gran contingente de feligreses se reunió para ir por ella:

Trayendo un lujoso carruaje; fue depositada en una caja ricamente labrada, llevándola uno de los párrocos al carruaje; los animales de tiro se negaban a caminar, pero en cuanto bajaban a la Santísima Virgen los animales emprendían la marcha, así sucedió varias veces, hasta que los vicarios y fieles se convencieron de que la sagrada imagen en esa forma manifestaba su voluntad de permanecer en este lugar; regresaron los fieles a la Villa de Ramos…

Aunque se desconoce la fecha exacta en que fue llevada a Ojocaliente, es probable que haya sido a finales del siglo XVII, tal y como sucedió con el Crucificado a inicios de ese siglo. Uno de los factores que considero influyó para realizar la peregrinación y depositar a la virgen en la parroquia, fueron los constantes ataques de bandoleros que provocaron entre la población desasosiego y temor. Sin embargo, y gracias a la versión documentada que realizó en su testamento el Bachiller Andrés Espino en 1723, sabemos que la virgen fue llevada a éste lugar por órdenes del ilustrísimo fray Felipe Galindo. El testamento nos permite un acercamiento más claro sobre las condiciones en que fueron trasladadas las imágenes y reliquias que le pertenecían a la virgen:

También declaro que los bienes que hay en dicha parroquia y alhajas pertenecen a Nuestra Señora de los Ramos mi ama, el cabezal, una lámpara de plata grande con ocho candeleros, un baldaquín de plata grande, cuatro candeleros de plata, un ornamento de razo de Toledo blanco con su franja y casulla, estola y paso de atril y una pila de bronce que se halla en dicho Ojocaliente que traje de la Parroquia de Ramos con algunas imágenes viejas que traje indecentes, cuando la traje por ordenes del Ilustrísimo Señor Fray Phelipe Galindo… [Además] un órgano… tres joyas que le hacen dona con otros tres o cuatro vestidos uno azul de brocado, uno azul de lama mexicana y otro verde pitiflor con tres camisitas, un aro de perlas que tiene puesto, una corona de plata… con piedras y diamantes que se le pone el día de sus fiestas.

De esta manera el pueblo de Ojocaliente comenzó a adquirir gran relevancia desde el siglo XVIII, la llegada de peregrinos a la parroquia en busca de milagros no se hizo esperar. Durante la estancia de la virgen en el centro minero de Ramos se manifestaron dos milagros entre dos pequeños que no sobrepasaban la edad de los dos años, “de los cuales el uno cayó en una mina profunda y el otro en una alberca… muy bastante para ahogarse; y conociendo sus madres el peligro de los niños recurrieron a la Santa Imagen y dentro de breve tiempo vieron a sus hijos libres.”

Finalmente, me gustaría hacer notar la dimensión regional que ha alcanzado la Virgen de los Milagros entre los feligreses potosinos y zacatecanos. Pues a diferencia de otros cultos que permanecen en sus lugares de origen, los marianos han sido tradicionalmente los que logran mayores radios de acción y forman parte del proceso de construcción de integración interlocal. Los estudios sobre el culto mariano en las sub-regiones del Altiplano será a corto plazo uno de los que más llame la atención para su indagación y difusión. Las autoridades civiles y eclesiásticas de Ojocaliente, Zacatecas se unieron a la celebración de los 400 años de fundación de Villa de Ramos, obsequiándole una réplica de la Virgen, la cual se encuentra en la Parroquia de San Juan Nepomuceno, ubicada en la cabecera municipal, para su veneración.

Bibliografía sugerida:

Juan Álvarez López, Historia de la Parroquia de Nuestra Señora de los Milagros. Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A.C, México. 2000.

Andrés Estrada Jasso, Imágenes en Caña de Maíz, Editorial UASLP, 1996.

David Grimaldo Cruz, Parroquia de San Juan Nepomuceno. Su Historia. Villa de Ramos, SLP, 2003.

María Isabel Monroy Castillo y Tomás Calvillo Unna, Breve Historia de San Luis Potosí, FCE, Colmex, 2000.

José Francisco Pedraza Montes, Sinopsis histórica de los municipios del estado de San Luis Potosí: Villa de Ramos, San Luis Potosí, Centro Estatal de Estudios Municipales, 1995.

Primo Feliciano Velázquez, Historia de San Luis Potosí, 3° ed., 3 vol. El Colegio de San Luis/ Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2004.

Revista Estudios Jaliscienses, núm. 25, agosto de 1996. El Colegio de Jalisco.


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